
Hola a todos,
Me acabo de enterar por un periódico nacional que ya tenemos heredera, menos mal, ¿qué sería de nuestro maravilloso reino de España si nuestros herederos no se casaran con guapas procreadoras?... Pues igual de acabaría esta farsa... lo que no estaría tan mal, no?
Bueno, ese no era el tema con el que quería empezar la historia del soroche (chingada de mal de altitud) que nos tiene un poco fritos desde que llegamos al Cusco. Ya en el autobús que nos trajo aquí en apenas 16 horas (casi ná para hacer menos de 600 km) tuvimos que luchar para no rellenar las bolsitas de plástico que te dan amablemente al subirte de todos los alimentos ingeridos en casi dos semanas de estancia en el país de los Incas.
Un poco duro pero resistimos valientemente. Me acuerdo que la primera vez que tomamos un bus (mi lengua se ha adaptado a las variantes locales para no crear malentendidos ni ofender almas susceptibles) nos dieron la bolsita en cuestión y no sabía para qué servía... Muy chula le dije a la señorita que no la necesitaba y luego me tragué la lengua por si las moscas...E hice bien, nunca se sabe con la altura...
Pues eso, desde que estuvimos en la selva hemos cambiado unas cuantas veces de lugar y de paisaje de forma más que radical. De la selva pasamos al desierto más desértico del mundo (según el routard) en apenas 500 km de distancia entre una y otro.
Nos fuimos de la Merced y de Sanchirio (pueblo de productores de café) a Lima a pasar la noche para al día siguiente seguir nuestro camino hacia Cusco, parándonos previamente en Huacachina, al lado de Ica, en medio del desierto. De hecho Huacachina es un oasis con un lago y unos cuantos hoteles pequeñitos y majos llenos de turistas de todas las nacionalidades.
La especialidad allí es el sandboard que se parece al snowboard pero como su propio nombre indica en vez de snow hay sand y en gran cantidad o sea que cuando te pegas una torta en vez de pelarte de frío te llenas de arena hasta las cejas (aún hoy después de cuatro días seguimos encontrando arena en todas partes).
A pesar de lo poco que me gusta este tipo de cosas del deporte un poco fashion nos dejamos convencer e hicimos lo que llaman bugy, es un coche especial para las dunas que te lleva a dar una vuelta por el desierto y luego te tiras por las dunas en el famoso sandboard. Yo boca abajo, tampoco quería matarme tirándome de pie! La verdad es que mereció la pena porque el bugy sube y baja por las dunas como si estuvieras en una montaña rusa. Se me revolvieron las tripas pero no hubo consecuencias mayores. Con nosotros iba una pareja peruano-belga que nos hizo reir tanto, sobre todo la chica, que yo pasé totalemente desapercibida. La chica en cuestión iba vestida con lo más mini que se puede llevar como minifalda, con un top bastante descocado y unos tacones impresionantes. Todo eso para ir a comer arena en medio del desierto. La pobre gritaba cosa mala cuando íbamos en el bugy y luego para saltar la primera vez esperamos una media hora a que la chica se decidiera después de haber conjurado a todos los santos, vírgenes y dioses del planeta tierra. Nos lo pasamos bien y mereció la pena el dejarse llevar por la moda.
De Huacachina nos fuimos al cabo de dos días a Nasca en coche americano. Aquí hay un montón de coches gigantones yanquis y era la ilusión de los chicos (unos amigos franceses que conocimos en el hotel). La verdad que el bus habría sido casi igual. Estábamos a tan solo dos horas de viaje.
En Nasca volamos en avión para ver las famosas líneas de Nasca que tienen unos dos mil años y nadie sabe a ciencia cierta cómo las hicieron. Sigue siendo un misterio aún hoy en día. En todo caso es impresionante, están dibujadas en el suelo o en la roca en una región sequísima, desertica mas bien, y las descubrieron hace relativamente poco (este siglo pasado creo). Aparte de las líneas propiamente dichas hay figuras, por ejemplo, una araña, un mono, un colibrí, un alcatraz, etc, etc, es realmente precioso.
Y ahora os dejo un rato antes de contaros lo del mal de altitud del Cusco porque he quedado con la señora Leonor que nos va a confeccionar unos jerseycitos de lana de alpaca para este clima tan extremo del Cusco en el que durante el día hace calorcito pero de noche te acuerdas de todos tus antepasados si no te pones una "lanita".
Un beso a todos vosotros, hasta pronto por estas tierras virtuales del net.
Bárbara
|